Su función es identificar con una imagen, letra o palabra la marca del fabricante o modelo del vehículo, siendo en los comienzos ubicada en la punta del capot.

El logo en la industria automotriz se constituyó en imagen que refleja la identidad, la historia y las características del fabricante automovilístico y de sus marcas de vehículos.
La precisión que muestran en los detalles y la perdurabilidad de muchos de ellos a lo largo de los años es con el fin de crear imagen de marca.
El logo identifica la marca y ésta el status de su poseedor, de ahí que su simbolismo va más allá de cualquier otro producto.
Pero a veces ocurren cambios, Rolls Royce prestigiosa marca de autos, en un momento cambió el color rojo del fondo de su escudo por el negro, ya que se identificaba mejor con la elegancia.
La británica Jaguar, identificó su marca con la fuerza de dicho animal, queriendo reflejar el aspecto felino de éste, su velocidad y potencia.
El ejemplo de la francesa Peugeot es el mismo, aunque su origen es la producción de hojas de sierra. Adoptaron al león por tres características: flexibilidad, velocidad del corte y la resistencia de los dientes.
Un fabricante tomó también en cuenta al caballo. Los mejores ejemplos son dos férreos competidores, Porsche y Ferrari, si bien este último le da más vitalidad a su “caballino rampante”, por la posición del equino. Porsche, utiliza este animal, por ser símbolo y escudo de la ciudad de Stuttgart, lugar de origen de la marca, manteniendo el logo desde 1949.

Dos logos históricos

Es el caso de BMW, con una hélice (con el fondo azul del cielo) recuerda su origen como empresa de aviación, o el de Alfa Romeo, un escudo heráldico en homenaje a su ciudad, Milán, y sus fundadores.

Diseños más modernos

Asemejándose más al arte de reciente creación, nacieron los escudos de otras marcas. Uno de los más identificados es el rombo de Renault, diseñado en 1925 después de que sus coches lucieran otros diseños.

La firma francesa estabilizó su identidad en 1992, este símbolo fue sufriendo retoques hasta que adquiere la actual de tres dimensiones.

Dentro de su escasa evolución, el óvalo de Ford también fue modificándose. Ha sido en su tipografía donde más retoques han sido necesarios para adaptarlo a una imagen moderna, aligerando el tamaño de las letras y dando más peso específico al óvalo.

En este grupo geométrico se encuentran Mitsubishi y sus tres diamantes, la estrella de Mercedes Benz, los cuatro anillos de Audi (unión de las cuatro empresas iniciales que formaron la marca) o las dos “V” invertidas de Citroën, patente de los engranajes helicoidales que la empresa poseía y que le permitieron crecer como fabricante.

Como su nombre indica

La española Seat, por ejemplo, inició sus pasos con el nombre como distintivo en sus vehículos, perdiendo letras para quedarse en la solitaria “S” que podemos apreciar en sus nuevos automóviles. Parecido es el caso de Fiat, retocando su logotipo. Sus cuatro letras permanecen, pero ha incorporado un círculo azul para enmarcar el nombre propio.

Mitsubishi debe su escudo a su nombre (en nipón, “mitsu” es tres y “bici”, diamante), mientras Subaru (que significa constelación de estrellas) transmite en su logotipo lo que expresa su nombre.

Automóviles de leyenda

Sí, de leyenda, mitológicos, inalcanzables, del más allá. Es en lo que se debieron basar algunos fabricantes cuando cerca de los años 20 florecieron estos motivos. Maserati se inspira en el tridente de Neptuno y Saab utiliza una cabeza de animal mitológico,
combinado con un cuerpo de león y cabeza de águila. El más representativo quizás  sea Pegaso, que recibe el nombre y la insignia de esta figura mitológica por su fundador, quien tras sus malas relaciones con Ferrari, simbolizó las cualidades del caballo, pero en un grado superior al de la marca italiana.

Tierra, mar y aire

La estrella de Mercedes-Benz es el más claro ejemplo de la identificación con el  producto. Su origen está en una estrella que Daimler, uno de sus fundadores, escribió en una tarjeta que envió a su mujer:

“Esta estrella se levantará algún día sobre mi fábrica”.

Una estrella de tres puntas a la que posteriormente, fusionado con Benz, le dio significado a tres posibilidades de utilización de sus motores; tierra, agua y aire. Con Benz, el emblema adquiere la corona de laurel, aunque posteriormente se va estilizando hasta la forma actual.

Quizás más que ninguna, esta insignia marca diferencias y status del conductor.